Húndeme en tus pupilas
lléname de pasiones
en la noche , tranquila
llevame a otro planeta.
Ama mi alma, poeta
ama mi cuerpo, muerto
y si no amas mis senos
cómeme, negro cuervo.
Destrózame por dentro
como tantos lo han hecho
destrozame, enfermo
si es que ya no estás muerto.
Si es que aún puedes tocarme
tocarme sin sentirte muerto
sólo mata y come mi cuerpo;
destrózame, negro cuervo.
Si ya quieres que me vaya
y me ves, estoy muriendo.
¿Por qué no me matas del todo?
¿Por qué no explotas mi cerebro?
A veces quisiera matarme
pero luego, despierto y no he muerto;
te pido negro cuervo, que me mates
destrózame junto a tus recuerdos...
domingo, 13 de diciembre de 2015
martes, 17 de noviembre de 2015
No todos los días se mata al diablo
El pelito de fracaso seguía clavado en mi piel, intacto. Incrustado. Cual si de una espina se tratase.
Arraigado a mi piel, prácticamente me atravesaba. Atravesaba mi alma, la cual estaba a un hilo de romperse. El pelito de fracaso, siempre recordándome las pasadas miserias.
¡Qué ganas de arrancarlo! ¡Qué ganas también, de arrancar mi alma!
Y la pizca de fracaso no cesaba ante mis quejas. Ni si quiera se inmutada.
Yo sin embargo, allí tirada, nada podía hacer.
Así que imagine que lo rompía. Arrancaba el fracaso de raíz y agarrado de las patas, colgado, lo sostenía.
Miraba su cara, pálida, diabólica, ¿Cuántas veces la habría visto? Eran incontables... Tomé los fósforos y lo quemé.
Era una noche fría y húmeda, mi cuerpo yacía en la cama. Mi mente imaginaba, volaba por quién sabe dónde. Mi boca, no paraba de sonreír, mis cuerdas vocales emitían sonidos fuertes y agudos.
Seguramente los vecinos lograban escuchar mis carcajadas. Mis ojos relataban el momento, impregnados en demencia. "No todos los días se mata al diablo", pensaba y sonreía , sumida en mi propia imaginación.
Arraigado a mi piel, prácticamente me atravesaba. Atravesaba mi alma, la cual estaba a un hilo de romperse. El pelito de fracaso, siempre recordándome las pasadas miserias.
¡Qué ganas de arrancarlo! ¡Qué ganas también, de arrancar mi alma!
Y la pizca de fracaso no cesaba ante mis quejas. Ni si quiera se inmutada.
Yo sin embargo, allí tirada, nada podía hacer.
Así que imagine que lo rompía. Arrancaba el fracaso de raíz y agarrado de las patas, colgado, lo sostenía.
Miraba su cara, pálida, diabólica, ¿Cuántas veces la habría visto? Eran incontables... Tomé los fósforos y lo quemé.
Era una noche fría y húmeda, mi cuerpo yacía en la cama. Mi mente imaginaba, volaba por quién sabe dónde. Mi boca, no paraba de sonreír, mis cuerdas vocales emitían sonidos fuertes y agudos.
Seguramente los vecinos lograban escuchar mis carcajadas. Mis ojos relataban el momento, impregnados en demencia. "No todos los días se mata al diablo", pensaba y sonreía , sumida en mi propia imaginación.
martes, 13 de octubre de 2015
Idilio mágico
Las vendas ya no podían sujetarse con un nudo, detrás de mi cabeza. Ni podían apalearme el cerebro con sus palabras, ni podían golpearme, con las cadenas de la sociedad.
Nada podía tocarme hoy. Era libre de todas sus acusaciones. O al menos estaba muy orgullosa de ellas. Ya no sabían como molestarme.
Podían verme sentada sonriendo al sol. Estaba pensando lo que podía hacer. Sabía que les iba a parecer estúpido. En cambio yo estaba completamente encantada. Literalmente encantada.
Si mirabas mis ojos en cambio, podía notarse en mi mirada el cansancio. Pero bastaba con inclinar la cabeza un poco más abajo y se podía divisar una leve sonrisa de complacencia en mi rostro. No salía de ahí. Se había fijado a mí como la raíz, enraizada a la tierra.
Quería irme muy lejos, junto a una persona que al parecer, era experta en encantamientos.
De a ratos me parecía una locura, no puedo negarlo. Sin embargo no podía dejar de lado ese deseo continuo de tirarme en algún lugar (muy lejos de este) a mirar el amplio e intrigante cielo. Justo a su lado. Quería ver sus ojos, y ver también el cielo en ellos.
Estremecerme, llorar, quizás abrazarlo... Abrazarme, prender un tabaco negro. Mirar el humo y sonreír, delirar. Girar la cabeza, dejar caer los ojos, abrirlos y que sigas: Justo ahí. Inmóvil, intrigante, radiante, etéreo, astrífero.
Quisiera conocer cada una de las galaxias que contienen dentro tus ojos, tu mirada oscura. También conocería si pudiera, todas las huellas de tu cuerpo.
Quisiera tal vez conocer cada detalle del universo, y ahora que pienso eso ¡que bueno haberte conocido; traes mucho de mar, de aire, tierra, traes mucho del viento!
Y mirar a sus ojos, estremecerme, llorar, y ver también el cielo. Quizás abrazarlo. Abrazarme.
Girar la cabeza, dejar caer los ojos, no abrirlos. Y quedarme justó ahí. Con la mejilla apoyada en tu cuerpo.
Contienes mucho del universo adentro.
Nada podía tocarme hoy. Era libre de todas sus acusaciones. O al menos estaba muy orgullosa de ellas. Ya no sabían como molestarme.
Podían verme sentada sonriendo al sol. Estaba pensando lo que podía hacer. Sabía que les iba a parecer estúpido. En cambio yo estaba completamente encantada. Literalmente encantada.
Si mirabas mis ojos en cambio, podía notarse en mi mirada el cansancio. Pero bastaba con inclinar la cabeza un poco más abajo y se podía divisar una leve sonrisa de complacencia en mi rostro. No salía de ahí. Se había fijado a mí como la raíz, enraizada a la tierra.
Quería irme muy lejos, junto a una persona que al parecer, era experta en encantamientos.
De a ratos me parecía una locura, no puedo negarlo. Sin embargo no podía dejar de lado ese deseo continuo de tirarme en algún lugar (muy lejos de este) a mirar el amplio e intrigante cielo. Justo a su lado. Quería ver sus ojos, y ver también el cielo en ellos.
Estremecerme, llorar, quizás abrazarlo... Abrazarme, prender un tabaco negro. Mirar el humo y sonreír, delirar. Girar la cabeza, dejar caer los ojos, abrirlos y que sigas: Justo ahí. Inmóvil, intrigante, radiante, etéreo, astrífero.
Quisiera conocer cada una de las galaxias que contienen dentro tus ojos, tu mirada oscura. También conocería si pudiera, todas las huellas de tu cuerpo.
Quisiera tal vez conocer cada detalle del universo, y ahora que pienso eso ¡que bueno haberte conocido; traes mucho de mar, de aire, tierra, traes mucho del viento!
Y mirar a sus ojos, estremecerme, llorar, y ver también el cielo. Quizás abrazarlo. Abrazarme.
Girar la cabeza, dejar caer los ojos, no abrirlos. Y quedarme justó ahí. Con la mejilla apoyada en tu cuerpo.
Contienes mucho del universo adentro.
lunes, 12 de octubre de 2015
A las tres de la tarde (Oscuridad)
Ya no había de qué escribir.
Podía ver las partículas de polvo iluminadas por un diminuto rayo de sol que se colaba por la persiana. Era una ventana grande, pero siempre tenía la persiana cerrada, casi completamente. Estaba tirada en un colchón escuchando hijo agrio, sin sacar un segundo los ojos del polvo. Y veía el mundo. Más de lo que imaginan. Podía ver el mundo.
Mis ojos veían rotar y caer las partículas de polvo. Se parecían tanto a mí. Y te veía entretanto en el mundo. Los veía a todos.
Estaba pálida exultante, y con mi cara de demencia se notaba que me alegraba, que me inquietaba y me excitaba su presencia.
Estaba riéndome sola, escuchaba los sonidos. Los gritos, y hasta los sentimientos. Estaba encerrada en mi casa a las tres de la tarde.
Podía ver las partículas de polvo iluminadas por un diminuto rayo de sol que se colaba por la persiana. Era una ventana grande, pero siempre tenía la persiana cerrada, casi completamente. Estaba tirada en un colchón escuchando hijo agrio, sin sacar un segundo los ojos del polvo. Y veía el mundo. Más de lo que imaginan. Podía ver el mundo.
Mis ojos veían rotar y caer las partículas de polvo. Se parecían tanto a mí. Y te veía entretanto en el mundo. Los veía a todos.
Estaba pálida exultante, y con mi cara de demencia se notaba que me alegraba, que me inquietaba y me excitaba su presencia.
Estaba riéndome sola, escuchaba los sonidos. Los gritos, y hasta los sentimientos. Estaba encerrada en mi casa a las tres de la tarde.
domingo, 4 de octubre de 2015
No sé a dónde voy.
Me llamó la atención, tu mirada café, observando en silencio mi lunar café, cuando nadie podía notarlo.
Me dio la sensación de estar navegando entre miradas. Colores.
Pude sentir la calma., al menos por un momento. Mientras mis ojos dormían, se reparaba mi alma.
Acostada sonreía, imaginaba. Volar sin dirección. Me daba nervios en la panza, de no contener la emoción.
Acompañada algunas veces , y algunas veces no. No podría elegir un camino, porque no sé a dónde voy.
Me dio la sensación de estar navegando entre miradas. Colores.
Pude sentir la calma., al menos por un momento. Mientras mis ojos dormían, se reparaba mi alma.
Acostada sonreía, imaginaba. Volar sin dirección. Me daba nervios en la panza, de no contener la emoción.
Acompañada algunas veces , y algunas veces no. No podría elegir un camino, porque no sé a dónde voy.
El baile de nuestras almas libres.
Estábamos ambos inquietos por dentro, tranquilos (en partes) por fuera. Y digo en parte por nuestros ojos. En nuestros ojos se podía percibir levemente el nerviosismo.
Se miraban. Se des encontraban tímidamente, se volvían a encontrar.
Nacía la mañana y mi cuerpo, yacía junto a tu cuerpo. Sin tocarse. Sin si quiera hablar.
Estábamos ambos contemplando fijamente: el movimiento de nuestras almas que se encontraban, y se ponían a bailar.
Se miraban. Se des encontraban tímidamente, se volvían a encontrar.
Nacía la mañana y mi cuerpo, yacía junto a tu cuerpo. Sin tocarse. Sin si quiera hablar.
Estábamos ambos contemplando fijamente: el movimiento de nuestras almas que se encontraban, y se ponían a bailar.
jueves, 1 de octubre de 2015
Te corresponde
Vos si que sabrás
que el rencor me atrapa
lo que no sabes es que mis labios
son dos armas, matan.
Lo que vos pensas
cambia todo el tiempo
no tenes idea
lo que es un sentimiento.
Hoy te corresponde
evitar este intento.
aunque estés ausente
hoy en tu mente esta mi cuerpo.
No puedo fingir
decir que no te extraño
aunque te daría en la cabeza
con un caño.
No puedes fingir
que soy un extraño
cuando vez mis ojos
se ve que me hiciste daño.
que el rencor me atrapa
lo que no sabes es que mis labios
son dos armas, matan.
Lo que vos pensas
cambia todo el tiempo
no tenes idea
lo que es un sentimiento.
Hoy te corresponde
evitar este intento.
aunque estés ausente
hoy en tu mente esta mi cuerpo.
No puedo fingir
decir que no te extraño
aunque te daría en la cabeza
con un caño.
No puedes fingir
que soy un extraño
cuando vez mis ojos
se ve que me hiciste daño.
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