lunes, 7 de septiembre de 2015

Café amargo y tabaco negro

Café amargo y tabaco negro para una linda destrucción. Estábamos hechas mierda, pero de una manera muy hermosa.
Yo y la tía heavy salíamos del taller de escultura, con la ropa manchada y los ojos casi cerrados de cansancio, pero con una satisfacción muy notable en nuestros rostros. Nos dirigíamos a su casa.
Íbamos quizás pensando muchas cosas y diciendo muy pocas, íbamos mirando a la gente sin entenderla, y quizá nos preguntábamos si algún día seriamos así. Así. Despreocupados. Aburridos, sedados, casi sin vida. Afeitados, con perfumes, ropa limpia, billeteras y mas que nada, con mucha soberbia.
 Íbamos diciendo que no íbamos a tomar vino entre semana, aunque sabíamos que siempre estaban las excepciones. Íbamos creyendo que mañana, iba a pasar aquello que tanto esperábamos, algo que cambiara todo para bien y nos facilitara la vida, esperábamos siempre que venga  mañana.
Era como intentábamos vivir, siempre a la espera, hablando de arte y fumando tabaco negro, mientras tomábamos café un lunes a la tarde...

2 comentarios:

  1. Era casi como vivir (no escribir) en un libro de autoayuda en el que sabemos que cada capítulo tendremos un problema...

    Saludos

    J.

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