Descoce mis heridas
con tus afilados dientes
y toma de mis venas
lo que por allí encuentres
ya no sé si queda sangre
tampoco sé si en mi vientre
corre aún ese mar rojo
que fluía derrepente.
Pero aún sigo parada
en la tierra, putrefacta
y ya no tengo más miedo
de decir lo que me pasa
cuando vi tus ojos negros
que irradiaban empatía
me empecé a hundir en ellos
en tus ojos yo me hundía.
Y me hundía en aquel mundo
me creía que algún día
iban a salir volando
tu alma junto a la mía
y bien arriba en el cielo
veía como se fundían.
Realidad desvanecías...
No hay comentarios:
Publicar un comentario