Me dio eso tan prohibido,
lleno de magia y de energía
de placer y de contacto
de miradas profundas,
que demuestran sentir.
Me dio emociones y deseos,
sin saberlo.
Y ahora la miro y la quiero,
quiero su energía con la mía
quiero su mirada penetrándome,
su piel rozándome
su voz gritando,
al ritmo de nuestros cuerpos
y estar yo ahí
cautivada,
ebria de placer,
libre de miedos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario