Solas.
Titila la luz
o eso parece,
tiemblan mis manos, nerviosa.
Pensando, con un pucho en la mano,
como herirte
o mejor dicho
como defenderme.
Mi mirada clavada en la puerta de chapa.
La ceniza cae
arriba de mis dedos,
no importa, mi mirada está ahí, no se puede mover.
Insomne yo,
una noche más
mirando la puta puerta
y recordando
que estamos solas.
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