jueves, 24 de abril de 2014

El relato que era poema

Entré a su casa a las once de la noche, me fui al otro día de tarde, a las doce. Ahora son las dos, ya pasaron dos horas, y seguramente él se está riendo, yo también me río, fue todo muy bizarro.
Hoy dijo que no se acordaba mucho, yo me acuerdo todo; la policia que pasaba, después el cuarto, me levanté a mear y me tropecé dos veces, todavía me sigue doliendo el pie.
Después pasaron otras muchas cosas que no soy capaz de contar, capaz por un tipo de alma reprimida que habita dentro de mí.
Estuvo bueno, a veces me parecía que estaba en una pelicula bizarra de los ochenta, que le habría hecho algún desquiciado, de la cual eramos protagonistas.
Al terminar dormimos, solo sé que me desperté un montón de veces en la mañana y me sentía cómoda, con calor humano, rara vez me pasa.
Nos levantamos y continuo  todo lo bizarro y lo de sacar fuera la parte animal.
Tomamos té y al rato me fui. Aunque no volviera a verte ya me quedaron grabados en mi mente, en mi piel y en este papel, los recuerdos.

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